martes, 3 de junio de 2008

SOBRINO




Gumersindo Sobrino Fernández nació en Santoña (Cantabria) el 29-03-1923.


Sobrino empezó a jugar al fútbol en su pueblo y vino a Ferrol en 1943 por causa del servicio militar, quedando para siempre en nuestra ciudad.

Jugó en el C. Ferrol desde 1943-44 hasta 1954-55. Actuaba de defensa derecho pero a veces lo hizo de extremo, incluso marcando goles. Su debut en competición oficial se produjo el 26 de septiembre de 1943, en un Santiago-Ferrol liguero de la 3ª División. En esa campaña Sobrino coincidió con hombres como Caliche (con el que hacía pareja defensiva), Malet, Fontela, Gabriel Alonso, Ferreiro, Silvosa, Porta, Barón, Herodes, Landeta, Quintana, Oliveros, etc. Era un gran equipo para la 3ª División y no tardó en recuperar su sitio en la 2ª categoría, que no abandonaría por muchos años.
Sobrino pronto se convirtió en una pieza fundamental en la defensa, de ahí su longeva vinculación al equipo. Sus cualidades físicas, unidas al pundonor del que hacía gala, llevaron a Sobrino a ser un referente para sus compañeros y para la afición verde durante aquella década de 1941-50 y la primera mitad de la siguiente, período en el que vió pasar por el plantel a una gran cantidad de estupendos futbolistas (a parte de los citados antes) como Juanito González, Juanito Alonso, Portugués, Munuaga, Román, Maza, Ortiz, Fabeiro, Caeiro e un extenso etcétera. Fue, de hecho, uno de los jugadores con más años seguidos de vinculación al club y uno de los “fijos” en todo once que se apreciase.

En la temporada 1949-50 Sobrino fue alineado varias veces en el ataque, pues el técnico Benito Pérez “Moreno” apostaba por el trío defensivo integrado principalmente por Cobas (o Goberna), Fontela y Perniche. Sobrino tenía cualidades para jugar como extremo pero en todo caso el que mejor le iría era la demarcación de lateral, donde lo daba todo. En la campaña siguiente el terceto Sobrino-Malet-Perniche se hizo clásico en aquel Ferrol que jugaba con 3-2-5 imperante desde había unos años en el fútbol español. Luego vinieron los hermanos Anca, Arranz y demas para revolucionar la defensa, pero Sobrino continuo siendo imprescindible.

En 1951-52 el Ferrol jugó la promoción de ascenso a la Primera División. Aquel equipo de los Manel, Anca II, Artime, Perniche, Larrosa, Guimeráns, Juan, Fabeiro, Calviño, Alvarito, Tilve, Sabino, etc. no fue quien de dar el salto y los nervios hicieron mella en jugadores y dirigentes. En el partido ante el Santander (de la 4ª jornada), que perdió el cuadro verde por 3-7 en un Estadio Manuel Rivera con 12.000 aficionados en las gradas, Sobrino llevó parte de las culpas del fracaso al marcar muy mal a Mahjoub, una de las estrellas del cadro cántabro, autor de dos goles. Aunque por encima tuvo la fatalidad de marcar un gol en propia puerta. El veterano defensa verde fue injustamente apartado de la plantilla por la directiva, presidida por Carlos Sánchez de Vivar a instancias del informe de Tomás Castro, entrenador del equipo, que aludiera al bajo rendimiento del cántabro. Eso dió lugar a que no volviese a jugar en el resto de la promoción y pensó en abandonar el fútbol para enrollarse en un barco de pasaje. El bravo defensor verde confesó que su actuación fuera mala porque no había forma de parar a Mahjoub, pero dejó claro en una nota pública que en los nueve años que llevaba defendiendo la camiseta verde en ninguna diera muestras de indisciplina ni de falla de combatividad, que jugó enfermo muchas veces y que jamás dejó de dar el ciento por ciento en cada partido. No mentía el futbolista de Santoña, ejemplo de amor al club y de entrega sin reservas sobre el campo como pocos y eso lo tenía claro la afición departamental, que le profesaba un gran cariño desde mucho tiempo atrás y presionó a la directiva para que en la campaña siguiente pudiese continuar. No se podía culpar a un jugador de una derrota ante un potentísimo rival ni de no ascender a la Primera División. El jugador tenía contrato en vigor y el mismo se mantuvo, después de un verano de augas turbias.

Aunque siguió en Ferrol hasta la temporada 1954-55, ejerciendo de veterano ilustre frente a las nuevas camadas representadas por los gemelos Anca, Arranz, Ton, etc. El 10 de abril de 1955, ante el Lleida, Sobrino defendió la camiseta ferrolana por última vez. Terminaba una hoja de servicios modélica de un jugador cántabro que ejerció de ferrolano dentro y fuera de los campos de juego con un ideal: contribuir a engrandecer la historia del Racing. Y lo hizo con creces.



Fuente : Circulo Racinguista